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Coronavirus, el virus económico

en Opinamos

Un virus es un microorganismo que afecta a la salud. Ahora el mundo se enfrenta también a un espécimen que afecta a su economía

Alejandra Alemany. Colegio Arturo Soria; 1º bachiller. Madrid.

El COVID-19 es el virus causante de la pandemia que vivimos actualmente, pero realmente, ¿por qué es tan peligroso? Independientemente del peligro para la salud que supone, este virus es especialmente alarmante por un motivo, el grandísimo impacto económico que está causando a nivel mundial.

Pero, ¿cómo es posible que un virus tenga en jaque tanto a la salud pública como a la economía a nivel mundial? La respuesta es simple. En primer lugar tengamos en cuenta la producción. Remontémonos a China, la gran productora mundial, la fábrica del mundo, donde comenzó todo. ¿Qué supuso para los chinos la expansión de un virus tan contagioso en un país con tanto volumen de población? Al igual que en Italia y ahora en España, supuso el cierre de muchos comercios, entre ellos  el cierre de proveedores de multinacionales, como es gran parte de la industria telefónica y textil (de hecho, según el Índice Empresarial Nacional de Trivium hasta el 16 de marzo China había reducido su producción un 30%). Esto implicó que las numerosas empresas cuyos productos provenían de China perdieran sus proveedores, lo que desencadenó una crisis de oferta y además ha supuesto la subida de costes de producción y por ende, de los precios.

¿Qué significó esto para los trabajadores? Un menor nivel de producción a un precio mayor implica una subida de precios general, como se ha dado en muchos productos de uso cotidiano que podemos observar. A la subida de precios, inflación,  debe sumarse a otro efecto que tiene esta situación debido a la disminución de producción y al cierre de empresas: los despidos.

Cuando unimos el desempleo y la subida de precios se genera una crisis dado que las rentas se mantienen o se reducen, mientras que los precios ascienden, generando que el consumo baje, lo que causa que la demanda agregada, que debido a la situación de cuarentena ya había disminuido, disminuya más aún, generando esto a su vez menos ingresos para las empresas, más despidos, y, en general, un descenso del PIB.

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La desconfianza hace que la población deje de consumir

Otro factor muy importante a tener en cuenta es la desconfianza, el miedo más contagioso, más aún que el coronavirus. Inunda todos los hogares haciendo que las familias no se atrevan a invertir en nada que no sea estrictamente necesario. Esto, junto a la situación de confinamiento en las casas contribuye a disminuir el consumo, y con ello la demanda agregada.

Esta situación de malestar para las empresas se refleja en los aterradores números rojos de la bolsa, que, a su vez, ahuyentan a los inversores, lo que empeora más aún la situación, entrando en un círculo vicioso del que parece difícil salir, pero ¿qué harán los gobiernos al respecto?

Donald Trump ha reducido los tipos de interés prácticamente a cero

Donald Trump ha sido el más rápido en reaccionar, para arreglar la paralización de la economía que se está dando, ha reducido los tipos de interés prácticamente a cero, volviendo más apetecible la idea de pedir un préstamo para una inversión, o quizás para un coche nuevo, sabiendo que devolverlo no conllevará grandes gastos. Además ha puesto en circulación grandes cantidades de dinero, con el mismo objetivo: poner en movimiento la economía.

El presidente estadounidense también ha hecho uso de políticas fiscales, reduciendo las cotizaciones sociales con el fin de aumentar las rentas netas de los ciudadanos para que estos tengan mayor poder adquisitivo y puedan afrontar mejor las consecuencias del virus.

El Partido Comunista desarrolla una política fiscal basada en impulsar la inversión en infraestructuras emitiendo deuda pública

Volviendo de nuevo al inicio de todo y a aquellos cuya economía más ha sufrido, ¿cómo trata China de conllevar la enorme recesión que está sufriendo? Ante el miedo de una caída del 6% de su PIB que se especula en 2020, el Partido Comunista desarrolla una política fiscal basada en impulsar la inversión en infraestructuras emitiendo deuda pública,bonos especiales por valor de unos 3 billones de yuanes (426.200 millones de dólares) porparte de los gobiernos locales. Además realizarán recortes en los impuestos y tasas yreducirán los tipos de interés.

Europa es otro de los grandes perjudicados por el virus. Por ejemplo, en España se han diferido los impuestos a las PYMEs y autónomos, debido a la paralización de sus negocios que han sufrido a causa del confinamiento. Pedro Sánchez ha llevado también a cabo políticas monetarias poniendo en movimiento 200.000 millones de euros (cantidad preocupante al tratarse del 16% del PIB español).

Diferentes medidas fiscales de apoyo han sido muy populares en la Unión Europea, para comenzar, el ofrecer préstamos a las empresas. En Alemania se ha prometido liquidez ilimitada para contrarrestar los efectos de la pandemia. Por otro lado, en España se ha abierto una línea de avales de 100.000 millones de euros para las empresas. Asimismo, Francia ha establecido que se garantice el 70% de crédito a PYMEs que encuentren problemas para obtener préstamos en sus bancos.

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Coronavirus, oro y petróleo

Fuera de Europa el oro y el petróleo conforman las dos caras de una misma moneda, pero ahora ambos valores caen en picado La caída de este último se debe a la desconfianza causada por la pandemia, su descenso alcanza el 30%.

“La oferta y la demanda toman direcciones opuestas, como pocas veces se vio antes”, resume Bjarne Schieldrop (analista de SEB). Arabia Saudita seguida de Rusia dieron un golpe inesperado para todos, aumentando la producción y por ende, la oferta, acelerando la caída de los precios del petróleo.

Pero, ¿qué sentido puede tener esta agresiva política de recortes? Se especula que se han unido contra un enemigo común, el mayor coloso petrolero: Estados Unidos.

La acelerada caída de precios del petróleo afecta a los estadounidenses de igual manera que al resto de países petroleros, la diferencia está en que, mientras estos reducen la producción para tratar de paliarlo, Rusia y Arabia Saudita ganan terreno a los americanos de forma estrepitosa, siguiendo una estrategia poco común de la que todos saldrán malparados, pero Estados Unidos será el más afectado. Trump ha acudido al rescate de la industria petrolera con una inteligente política, en 1975 se creó una reserva de petróleo para poder liberarlo en situaciones de escasez o de precios desorbitados por lo que en 2020 decide emplear la estrategia inversa: aumentar sus reservas, comprando cantidades ingentes de petróleo, de forma que incrementa la demanda de este en Estados Unidos y causa la subida de su precio. El efecto inmediato de esta medida ha sido un incremento del 5% en el precio del crudo esa misma semana.

Quizá al final de esta pandemia encontraremos un nuevo orden mundial

Todos los acontecimientos dejan entrever que aquella potencia que sea la primera en recuperarse de esta pandemia podrá establecer un monopolio de producción y hacerse con el puesto número uno, pero, ¿quién será el ganador en esta carrera?, y sobre todo, ¿cuálserá el papel de los países en desarrollo a los que el virus no parece afectar con igualagresividad? Quizá sea el momento de África, o quizá el de India, una potencia con granpoder económico que podría encabezar la lista de productores mundiales. Quizá al final de esta pandemia encontraremos un nuevo orden mundial. Lo que está claro es que el primero en superar esta crisis, o en aprovechar esta situación, obtendrá una ventaja económica estremecedora en cuanto al resto de países.

Todas las medidas que están tomando los diversos países son tan sólo temporales y habrá que ir observando cómo se desenvuelven, ¿de dónde se sacará la liquidez?, ¿qué magnitud tendrá la deuda?, ¿quién será el acreedor de esta si esta crisis es de escala mundial?. Si lo consigue Trump con sus fervientes políticas económicas, ¿dónde se quedará Europa?