confinamiento adolescente coronavirus

Un virus para reflexionar

en Cartas al Diario/Opinamos

España continúa en situación de confinamiento

Marta Gutiérrez. Colegio Arturo Soria, 2º Bachiller. Madrid

Lejos han quedado las tardes en los bares con amigos, los cafecitos de las 16:00 en alguna de las cadenas cercanas al trabajo, al que se volvería apresuradamente para acabar la jornada cuanto antes, o las comidas del domingo en las que toda la familia se reunía como tradición.

Lejos han quedado las escapadas de fin de semana, los infinitos viajes en metro que nos quitaban la vida los lunes por la mañana, pero nos la devolvían los viernes por la noche, e incluso recordamos con añoranza nuestras horas en el instituto y a ese profesor que siempre nos caza cuando no llevamos los deberes. Da pena, pero toda nuestra rutina, se ha convertido en un recuerdo.

Un recuerdo al que nos aferramos con nostalgia. Momentos, que sin embargo, pensamos disfrutar a tope cuando volvamos a tenerlos. Si algo bueno podemos sacar de esta catástrofe, es que por fin hemos aprendido a dar a cada cosa el valor que se merece.

Hay quienes dicen, hipótesis de la que soy partidaria, que igual esto ha pasado por algo. Igual necesitábamos vernos en una situación como esta para que el ser humano aprenda de una vez por todas a distinguir lo importante de la vida y lo banal.

Lo imprescindible es la familia, la amistad, la salud. Lo trivial es el tiempo que haga el sábado, ese político que no consigue del todo ganarse tu favor, o las discusiones con tu hermano por ver quien baja a tirar la basura. Lo importante es ayudarse unos a otros, sin importar la raza, religión o ideología. Lo banal es mosquearse un viernes por la mañana en uno de los atascos de la concurrida M-40 o gastar demasiada energía en ese examen que no ha salido del todo como esperabas.

En momentos como este, es en el que la humanidad vence a la superficialidad. España se tambalea.

Estamos entrando en un periodo de recesión económica que nos recuerda a los comienzos de la crisis de 2008. Sin embargo, es una situación que todavía puede frenarse. Esto se debe a la aparición de un virus, el Covid-19, coloquialmente conocido como Coronavirus, que arrasa a su paso, cobrándose miles de vidas.

Llegó a nuestro país hace escasamente un mes y las cifras de afectados son desorbitadas. Además de a la salud pública, el virus condena a la economía española a un nuevo shock tanto social como financiero.

Para explicar la situación de una manera gráfica, podríamos atender al flujo circular de la renta, que muestra todos los agentes económicos y sus interrelaciones. El confinamiento afecta a las familias, lo que a su vez acarrea problemas a las empresas y la combinación de las dificultades de ambos desemboca en el sector público. Las empresas se ven obligadas a adoptar medidas coyunturales (a corto plazo), que con el tiempo podrían convertirse en estructurales (a largo plazo), volviéndose en su contra y llevándolas a la quiebra. Un ejemplo de estas medidas que ahora adoptan la mayoría de empresas, son los ERTES, un procedimiento temporal con el que sus trabajadores pasan a estar en el paro. Así, las empresas se quedan sin el abastecimiento de su principal fuente de factores productivos y el Estado se ve obligado a adoptar políticas fiscales, variando intencionadamente el gasto público y los impuestos, lo que se traduciría en una subida de estos y una bajada de ingresos.

Todo esto contribuiría también a la caída del PIB, valor de todos los bienes y servicios finales producidos por un país en un determinado periodo de tiempo, factor que se suma como problema para España, que además de tener que hacer frente a todo esto, hoy en día se encuentra en una situación de déficit, dificultando así el crecimiento económico, al estar endeudada permanentemente.

El detonante de esta posible nueva crisis sería entonces la absoluta paralización de toda la actividad económica española a raíz de la prolongación del estado de alarma. Con esto, quedan reducidos a unos mínimos tanto el consumo, como la producción y con ello, también la distribución.

La pandemia provocada por el Coronavirus es una situación límite que ha pasado ya a convertirse en histórica y que irá gradualmente afectando económicamente más y más al país hasta que se seamos capaces de solventarla.

¿Seremos capaces de aprender algo de este virus y cooperar?