Coronavirus, un tema de discriminación

/
88 vistas

Gema García. 1º Bachillerato. IES Penyagolosa. Castellón

Nos encontramos frente a una situación inédita en el campo sanitario. Esta situación está dando lugar a cierta tensión a nivel mundial, ya que se pretende encontrar solución a este problema que tanto preocupa a toda costa. Por este motivo observamos algunos escenarios en los cuales esta tensión ha llegado a unos límites que han sido criticados.

Más allá de cuestiones políticas e ideológicas, en el fondo se plantean dilemas éticos, que son aquellas situaciones en la que se da un conflicto entre los diferentes valores de la persona y las opciones de actuación disponibles. Se trata de situaciones en que se va a generar una lucha entre varios valores y creencias, no existiendo una solución totalmente buena y otra opción totalmente mala, teniendo ambas repercusiones positivas y negativas a la vez.

El desafío que plantea esta situación a los líderes mundiales, es tratar de solucionar el problema, pensando alternativas que minimicen los impactos negativos en la economía, pero ayudando a la población, tanto médica como económicamente, tratando de facilitar material sanitario y dando ayudas a personas cuya renta no les permite realizar los pagos más básicos como los del alquiler.

Por esta razón, ahora más que nunca, se deben dejar a un lado las diferencias económicas dentro de un mismo país y fuera de las fronteras de cada uno, sin menospreciar a ninguna clase social ni a ninguna. En relación con esto, el 1 de abril, unos médicos franceses sugirieron en un programa de la televisión francesa LCI  que la vacuna contra el coronavirus podría probarse en África, lugar donde hay menos protección y posibilidades. 

«La idea de que África pueda ser un lugar de prueba o un laboratorio para probar una vacuna para el resto del mundo es obviamente inaceptable”.

Josep Borrell

Ghebreyesus, representante de la OMS, tachó de racista este comentario en una rueda de prensa desde Ginebra: “Este tipo de declaraciones racistas no hacen avanzar nada. Se oponen al espíritu de solidaridad. África no puede ser y no será un terreno de pruebas para ninguna vacuna”.

Además, también encontramos más muestras de acciones y comentarios racistas contra los extranjeros. Es el caso de Rusia, se decidió deportar a los extranjeros que estuvieran infectados por el coronavirus contradiciendo así las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. De hecho, un grupo de 70 personas evacuadas desde China, que incluyó a 8 argentinos, iban de trayecto al hospital y fueron atacados con piedras por residentes de Ucrania. Finalmente, los evacuados llegaron al lugar de destino para estar en aislamiento.

Las redes sociales, especialmente Twitter, se hicieron eco durante los primeros días de la crisis del coronavirus, cuando la discriminación empezó a afectar a muchos ciudadanos asiáticos de todo el mundo como consecuencia del virus.

En España, muchos miembros de este colectivo publicaron mensajes de denuncia bajo el lema #NoSoyUnVirus, para denunciar el rechazo que están sintiendo por una parte de la sociedad. Este movimiento no apareció únicamente en nuestro país, sino que también tiene un gran apoyo en otros países de Europa, como en Francia, país donde se creó esta etiqueta.   

Con la crisis del coronavirus, hemos podido comprobar la discriminación que aparece durante las grandes epidemias internacionales. Un ejemplo de esto es el del Ébola. En 2014 varios países de África occidental sufrieron un grave brote de Ébola, una de las enfermedades que más muertes ha causado del planeta.

La enfermedad se expandió rápidamente por la falta de recursos para combatir el virus, pero también porque no hubo una respuesta coordinada entre los diferentes gobiernos. Se infectaron más de 30.000 personas y hubo más de 11.000 muertes, según datos de Médicos Sin Fronteras (MSF).

Fuera de África, en los países occidentales, los casos de ébola no superaron la docena según recoge la OMS. La enfermera española Teresa Romero fue la primera persona infectada por el virus fuera de África. Su caso enseguida acaparó la atención mediática, haciendo que se visualice lo que estaba ocurriendo en África y así ayudarlos.

Estas situaciones nos hacen reflexionar sobre las diferencias entre los países desarrollados y los que contienen menos recursos, y cómo recibimos esa información y no actuamos.

La docena de víctimas del ébola en países occidentales tuvo mucha más presencia en los medios que los miles de muertos en África. Lo que hace que nos preguntemos si la gravedad de la epidemia tiene el mismo peso para todo el mundo.

El más reciente de Blog