El suicidio de las pymes

en Espacio Creativo/Opinamos

Las pymes son ya las más afectadas económicamente por el COVID-19. Solo en un mes han perdido 46.800 millones de euros.

Oscar Prieto. 1º Bachillerato. Colegio Arturo Soria. Madrid

Desde hace meses, comenzó en China el COVID-19, que se ha extendido mundialmente y convertido en una pandemia que mantiene paralizados los países y la economía mundial. Los gobiernos mundiales y los sistemas de salud han limitado los desplazamientos para tratar de contener la tasa de infección y minimizar la mortalidad de la población, así que nos adentramos en un periodo de gran incertidumbre para empresas y consumidores, que afectará sobre todo a las más débiles, las pymes.

Las pymes son aquellas empresas que no exceden de los 50 millones y tienen como máximo 249 trabajadores. Son la espina dorsal de la economía mundial, ya que generan entre el 60% y 70% del empleo y producen el 50% del PIB mundial. Pero nos centraremos en España, aquí suman 2.876,302 empresas, que representan el 99,8% de las empresas españolas y generan el 75% del empleo. Son mas débiles y vulnerables debido a que están poco capitalizadas y por ello su resistencia a estas situaciones es menor a las empresas grandes.

El principal problema que afecta a las pymes es el empleo, ya que muchos no pueden teletrabajar, o continuar facturando y pagando a sus trabajadores, por lo cual han tenido que hacer ERTE (Expediente de Regulación de Empleo Temporal) a su personal. Se estima que 720.000 trabajadores de los 1,6 millones a los que afectan los ERTE corresponden a la pequeña y mediana empresa. De las 245.111 empresas que han presentado un ERTE, el 80% son pymes. Por tanto, solo está afectando al 5% del empleo de las pymes por ahora, por lo que preocupa que la adaptación de las pymes no se lleve a cabo a través de estas herramientas, sino que supongan su cierre definitivo. Por ello, la medida de habilitar ERTE puede incrementar la capacidad de adaptación de las empresas en estos momentos difíciles. No obstante, muchas empresas están envueltas en procesos difíciles para poder hacerlo.

Por otro lado, el turismo y la hostelería han sido los sectores más afectados por el coronavirus. Lo que comenzó en el sector turístico como la pérdida de los turistas chinos, ha acabado con el cierre de muchas empresas. El sector turístico también está mayormente formado por pymes (pequeños hoteles, agencias de viajes, tours…), y se calcula que al menos tres o cuatro décimas del PIB se perderán por este sector, ya que todas las empresas se encuentran sin ingresos. Por tanto, cuando acabe el confinamiento, se calcula que habrá un parón de flujos turísticos general que afectará a España, caerá un 9% la llegada de turistas, batiendo récords desde la crisis de 2008. Esto también repercutirá en el gasto turístico de los españoles, de gran importancia para el sector, que caerá un 4% respecto a 2019. Por ello, también se reducirá la contratación de empleo con la llegada del buen tiempo. Estaba previsto que aumentara la contratación y llegara a los 1,3 millones de contrataciones, pero la epidemia provocará un receso. Ante este panorama, el sector turístico español trata de apostar por el turismo nacional.

El sector de la hostelería es otro de los grandes afectados por el coronavirus, se calcula que caerá 55.000 millones de euros, es decir, un 40% de su facturación anual. La hostelería representa el 6,2% del PIB español, pero se trata de una industria frágil y vulnerable a ciclos económicos de recesión, ya que la falta de turistas y la incertidumbre de los españoles hará que sea difícil volver a la afluencia de clientes anterior al COVID-19. El empleo podría sufrir también un fuerte impacto en este sector, con hasta 680.000 puestos afectados.

En general, las pymes sufrirán una gran caída de ingresos que se ha calculado en la pérdida de las ventas en un 62%. Todas aquellas empresas que no han podido implementar el teletrabajo o seguir con sus actividades, deberán afrontar su pérdida total de ingresos llevándolos a la falta de liquidez y a echar el cierre si esto durara más de lo pensado.

Otro de los grandes problemas que tendrán las pymes actuales y las que emerjan en estos años será la falta de inversiones. Los inversores ante la incertidumbre tras la crisis y durante la crisis preferirán invertir en productos con valor intrínsecos como el oro, que les dará mas seguridad.

Por ello, muchas pymes deberán pedir financiación a los bancos, pero los bancos ganan prestando caro a quien lo necesita y barato a quien no lo hace, lo cual convierte el interés sobre los préstamos en otro de los problemas que deberán asumir.

A largo plazo, uno de los quebraderos de cabeza para todas las pymes es hacer frente al pago de impuestos. Para paliarlo, el Gobierno ha puesto varias medidas, como el atraso de los impuestos y de la cotización de la Seguridad Social. Asimismo, todas las empresas deberán pagar el IVA trimestral y el IRPF.

Por último, cabe destacar un sector que no se ha visto afectado por el COVID-19, la actividad digital, que ha sufrido una aceleración enorme. Sin duda, muchas personas se verán obligadas a hacer sus compras online.

Esto a la vez ha llevado al aumento de los ingresos de las compañías de reparto de paquetes, que en pocos días se han visto obligadas a cambiar su logística por completo, por ello, tras esto, se producirá una digitalización de la logística en las compañías de reparto.

En conclusión, es muy poco probable que la actividad económica regrese a su normalidad nada más se suspenda la situación de alarma decretada en la mayor parte de los países afectados. La cuarentena ha provocado un receso generalizado en el consumo global; durante esta pausa, muchos se replantearán sus gastos y su consumo. Dado que el temor por lo que depara el futuro continúa, los consumidores evaluarán de qué modo abordarán el consumo desde una perspectiva más significativa.