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Las criptomonedas y la descentralización

en Opinamos/Vida

El posible impacto de las criptomonedas en la futura economía 

Alejandra Alemany. 1º Bachillerato. Colegio Arturo Soria. Madrid.

La pandemia a la que nos enfrentamos actualmente no es sólo una crisis sanitaria, sino también económica. La economía global ha sufrido un duro golpe; no obstante, no es el Covid-19 el único enemigo al que se enfrenta; todas las medidas que los gobiernos están tomando podrían desembocar en un sombrío final: la inflación.

Como ahora, en todas las recesiones económicas nos encontramos ante un claro conflicto a la hora de tomar medidas para tratar de impulsar el mercado: elegir entre el PIB y el empleo, o los precios. En esta crisis podría haber algo diferente.

Actualmente los millennials se enfrentan a un reto que el Washington Post identifica como «el crecimiento económico más lento desde que entró la fuerza de trabajo”. Aesto hay que sumarle otro factor: según una encuesta realizada por Blockchain Capital en 2019, las personas de 18 a 34 años son aquellas con más probabilidades de estar familiarizadas con Bitcoin y esto podría tener un importante impacto en la forma en que esta generación ve el dinero.

Hoy por hoy la economía basada en dinero fiduciario ha fallado a toda una generación y las medidas tomadas por los sistemas financieros centralizados, ahora indispensables,  provocarán consecuencias colaterales que los millennials tendrán que asumir en solitario. Aquellos que ya han sufrido importantes recesiones económicas se enfrentan a una mayor aún, con la dificultad añadida que supone la incapacidad de recuperarse en periodos de expansión debido a las escasas perspectivas de empleo y el lento crecimiento de los salarios.

La economía ha abierto las puertas a un nuevo instrumento: las criptomonedas.

Las criptomonedas se basan en un sistema financiero descentralizado, es decir, su actividad no está definida por ningún Banco Central, sino por el propio mercado y “la mano invisible”. Esto implica que la toma de decisiones actual y su consecuente inflación no afectan a estas divisas ni a su valor.

En la práctica, un sistema descentralizado recrea los servicios bancarios; pone a nuestra disposición múltiples herramientas características de los bancos (véase las transacciones, mantener fondos, etc.). Asimismo, cuenta con la total transparencia que aportan los sistemas Blockchain y con contratos inteligentes que permiten automatizar procesos para generar instrumentos financieros hechos a medida de cada individuo sin intervención de terceros. Esto permite al usuario tener pleno control sobre sus activos.

Otra de sus características es que las políticas monetarias, que normalmente son decisión del Estado, se ven reguladas por las propias necesidades de los usuarios, por ejemplo, los tipos de interés y la cantidad de dinero en circulación: en el momento en el que las cotizaciones de las criptomonedas suben, el “tipo de interés” de éstas aumenta ya que los beneficios por mantener los activos invertidos en ellas se incrementan. Por otra parte, la cantidad de dinero en circulación en el mercado se ve afectada por la cantidad de extracciones realizadas, ya que los usuarios obtienen beneficios gracias a la inversión en la divisa.

Que las medidas del sistema reaccionen frente a los deseos de los usuarios supone como ventaja la adaptación a las situaciones en el momento necesario y con criterio imparcial movido por el interés colectivo y no por una persona externa.

Esto no está exento de desventajas. Las cotizaciones se mueven por la especulación y cuando esta es excesiva se generan burbujas que acaban explotando, véase el crack del 29. No se trata por tanto de implantar un sistema descentralizado, sino de disponer de otro que complemente al sistema centralizado actual. Y este sistema es el de las criptomonedas.

La toma de decisiones económicas en forma de políticas fiscales y monetarias afecta a las divisas y a su valor. Al situarse estas criptomonedas fuera del sistema, los efectos de esas decisiones no tienen reflejo en ellas, por lo que podrían ser una interesante alternativa especialmente por su carácter deflacionario; la cantidad existente de monedas en el mercado se autorregula para evitar la inflación.

Debemos pensar en el mercado digital como una estructura que se reajusta automáticamente influyendo en el sistema centralizado de forma externa y sin verse afectado por sus repercusiones, y que además parece en auge.

Otro punto a tener en consideración es la pérdida de confianza en el dinero en efectivo causada por el temor a la propagación del virus; en España, por ejemplo, sea cierto o no que el dinero en efectivo fomenta el contagio del coronavirus, el concepto generalizado de éste ha empeorado. Lo lógico sería que en estas circunstancias el dinero digital adquiriera todo el protagonismo. El coste que implica las transacciones convencionales convierte a las criptomonedas en una alternativa atractiva.

Si el dinero fiduciario pierde su valor, perderá su único sustento: la confianza. Vamos a necesitar un nuevo mercado que reactive el actual respaldando la economía al mismo tiempo y todo parece señalar al mercado de las criptodivisas.

En resumen, es un hecho que las nuevas generaciones sienten debilidad por las divisas digitales y que se enfrentan a problemas económicos que suponen la pérdida de valor del dinero fiduciario. Asimismo la toma de decisiones actual ha sido tan impactante que salvarnos hoy parece sacrificar nuestro mañana. La alternativa de un sistema complementario que no se vea afectado por decisiones centralizadas parece una propuesta digna de ser explorada.

Frente a las fortalezas señaladas, no podemos olvidar sus debilidades: su alta volatilidad y la falta de confianza de los usuarios.

Como he mencionado antes, este tipo de divisas dependen de la especulación por lo que son poco predecibles y generan burbujas. Cuando estas burbujas explotan, el valor del activo cae repercutiendo negativamente en el bolsillo de los accionistas.

Por otro lado la falta de confianza en las criptodivisas, causada en parte por su volatilidad, hace que parezca imposible su globalización, pero dada la mayor confianza que las nuevas generaciones depositan en las criptomonedas, esto podría cambiar.

Ante estos inconvenientes se presenta un salvador poco convencional. Creada por Facebook, “Libra”, es el proyecto de criptodivisa que amenaza con desplazar a los bancos tradicionales; contrarrestará la inflación, planteará un sistema cuyas transacciones serán gratuitas (en principio), mantendrá una razonable estabilidad y servirá como medio de pago, unidad de cuenta común y depósito de valor. Según el Deutsche Bank «aunque Libra no dé intereses podría ser más atractiva que el euro si el BCE quisiera seguir profundizando en los tipos negativos», expliquemos esto: el BCE insiste en mantener los tipos de interés negativos para estimular la inversión. Esto fuerza a los bancos a transmitir este coste a los clientes y por ende disminuye la rentabilidad de las divisas tradicionales. Por ello, citando de nuevo al Deutsche Bank “esta divisa digital podría ofrecer mayor estabilidad y actuar como un mejor depósito de valor».

El problema que lleva presente décadas es la subordinación del dinero a la toma de decisiones del Banco Central, por lo que las decisiones incorrectas o los efectos colaterales de las mismas tienen repercusiones directas en el capital de cada usuario. La otra cara de la moneda es confiar en el mercado y exponerse a su volatilidad, por lo que una posible solución podría ser la complementariedad de ambos.

Es decir, que, aunque las divisas locales dependan de la toma de decisiones, las criptomonedas hacen posible resguardarse en un mercado que no se vea afectado por ellas. De esta forma nuestro capital no dependería exclusivamente de las políticas del Banco Central sino también del propio funcionamiento del mercado, posibilitando proteger el valor del capital propio frente a cualquiera de los dos inconvenientes.

Podría decirse que no son más que especulaciones pero, en su momento, ¿quién habría dicho que ahora utilizaríamos más el dinero digital que el efectivo? Quizá otro tipo de digitalización llegue, mucho antes de lo esperado, y en forma de monedas.