Pasillo de celdas de una prisión. (Matthew Ansley / Unsplash)

“A los presos se les tiene que enseñar que hay otra manera de vivir, de solucionar las cosas y de poder avanzar en la vida”

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Maria Aranzazu Caso Pizarro (Barcelona 1974), estudió magisterio y se dedicó al trabajo en prisiones. Ha sido educadora social del centro penitenciario de Ponent y cuenta con más de veinte años de experiencia: ha trabajado en la prisión de Ponent y en la de Brians.

María Aránzazu Caso, educadora social del Centro Penitenciario de Ponent, en Lleida

¿Cómo se organiza la condena de los presos? 

La condena de los presos se organiza en cuatro partes, desde el inicio de la condena hasta la primera cuarta parte del total de años que tiene que permanecer allí. Según la condena hablamos de grados; el más habitual es el segundo, donde los presos no pueden salir de permiso y se dedican básicamente a realizar los programas marcados por sus dirigentes. En su segunda cuarta parte de la condena, pueden empezar a tener un poco más de libertad en el caso de los que estén en el segundo grado y así como poder salir un poco a la calle, es decir que ya tienen más libertad. Cuando el preso llega a sus tres cuartas partes de la condena, si el juez lo ve adecuado, se les da la libertad condicional, en que se realiza una vida completamente normal. Simplemente tienen que hacer determinadas cosas, y rendir cuantas a las personas de las que sigan al cargo, hasta que cumplan la libertad definitiva que es el último día, que pone que “cumple condena.”

¿Cómo ha sido el funcionamiento en la cárcel durante la pandemia?

Durante la pandemia se ha reducido la movilidad en el interior de la cárcel, antes se hacían actividades conjuntas y esto no ha podido seguir así y no se hacen actividades conjuntas y tampoco no podían venir los voluntarios. 

¿Cómo les ha afectado? ¿y cómo les afectará?

No se podían cambiar de módulo, no podían hacer actividades con diferentes módulos y no se podían comunicar con las familias de fuera, ni con las parejas que hubiese dentro de la cárcel; tampoco entran los voluntarios. Les afectó no poder salir de permiso. 

A las personas de tercer grado se les aplicaba un artículo que les permitía quedarse en su casa.

A los presos les ha afectado que las personas que tienen permisos no podían tenerlos, a las personas que salían de la cárcel y luego volvían se estudiaba el caso y se les hacía una PCR o estaban 10 o 14 días confinados en una celda.

¿Cómo es el día a día de los presos?

Cuando los presos se levantan por la mañana, los funcionarios asignados al módulo se disponen a hacer recuento y comprueban celda a celda que todos los internos se encuentran bien y en buenas condiciones. Después del recuento, se les deja un tiempo para asearse y ordenar la celda. Pasado este tiempo, bajan al comedor comunitario donde desayunan. Después del desayuno todos se dirigen a sus tareas (talleres, mantenimiento, programas voluntarios, programas obligatorios…), estas duran desde las 8:00 hasta las 13:30, a partir de las 13:30, comen. Después de comer se les da la opción de volver a las actividades  o regresar a la celda a pasar el rato hasta las 17:00 cuando les abren las celdas y les dejan ir o al patio o de nuevo a las actividades. Esto hasta las 19:30, cuando cenan y posteriormente se les da tiempo libre en la celda hasta que se vuelve a hacer el recuento y a posteriori se les deja dormir.

¿En qué consiste tu trabajo?

Mi trabajo abarca 7 horas y media al día, y se organiza en diferentes partes: una parte la dedicamos a oficinas, otra trabajas con los internos y una parte de tutorías en los que tú haces de tutor.

Imagen de las celdas de una prisión. (Emiliano Bar / Unsplash)

¿Qué opinas sobre la condena de los presos? ¿Crees que se debería castigar o intentar incorporarlos de nuevo en la sociedad? 

Los presos deben de ser rehabilitados porque el único castigo que tienen es estar en la cárcel. Pero dentro de ese castigo, se les tiene que enseñar que hay otra manera de vivir, de solucionar las cosas y de poder avanzar en la vida, además, así es como dice la Constitución y las cárceles están para eso.

¿Cómo es el comportamiento en la prisión? ¿Se castiga o se premia por su comportamiento?

El comportamiento es general, como en cualquier sitio. Mayoritariamente, los presos tienen una buena actitud, pero en ocasiones llegan a haber peleas, discusiones… Se castiga por la mala actitud: esa persona que se ha comportado mal se le separa de las otras personas para aislarla de las otras, esto para que no se llegue a una discusión de mayor nivel. Hay diversos niveles, dependiendo del grado de cómo se hayan comportado, el nivel más bajo sería aislarlo en un departamento con mayor vigilancia. 

También se premia, viendo sus actividades del día a día en la cárcel, se les llega a dar diversos beneficios de cara al exterior: salir a la calle, a dormir o cada cuarenta ocho horas. Y en el espacio interior, acudir a actividades donde la gente de mal comportamiento no puede entrar.

Has nombrado un tercer grado como un premio de comportamiento, ¿podrías decir en qué consiste?

Los internos se pueden dividir en: preventivos o penados. Preventivos son aquellos que no han sido juzgados y no tienen condena, ya que están pendientes de que les pongan en libertad o en condena, dependiendo de cómo lo considere la investigación y el juez. Penados son aquellos que ya tienen condena. 

Una vez que se entra en la cárcel, se organiza la vida del preso, eligiendo sus horarios… Normalmente se entra con un segundo grado, eso significa que puedes entrar en varias actividades especiales, incluso disfrutar del permiso de salida a la calle. Tras varios permisos y haber demostrado la buena actitud, se concede el tercer grado. Este es la última concesión, da la posibilidad de ir a trabajar fuera y dormir fuera o en el centro. Y, por último, el primer grado, este es de los castigados, se les aísla de los otros por su comportamiento. 

Un artículo de Joel Franco, Alex Mihoc, Candela Esteve, Paula Girol y Juanma Añorga, redactores de EPIS Report

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