Vicente Martínez cuida a su mujer que sufre alzheimer. Foto de Jordi Masjuan.

¿Cómo es vivir con una persona que sufre alzheimer?

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Redactat per David Martínez, Marc Gramatge i Jordi Masjuan

Entrevista a Vicente Martínez Moratalla, abuelo del redactor Jordi Masjuan, que tiene 81 años y se encarga de los cuidados de su mujer de 75 años con Alzheimer.

  • ¿Cuándo te diste cuenta de que tu mujer tenía esta enfermedad?

Al principio, se le olvidaban cosas puntuales que se podían confundir con la edad, pero poco a poco los despistes eran cada vez más frecuentes y de cosas importantes. Hasta que un día se perdió por la calle y no sabía cómo llegar a su casa. En ese momento, le hicieron una resonancia magnética y le diagnosticaron esta enfermedad.

  • ¿Cómo ha evolucionado esta enfermedad en tu mujer y en qué fase se encuentra actualmente?

Al principio, ella cogía el autobús y se iba al hospital de la Magdalena para dar clases para recuperar la memoria y yo me podía ir a almorzar. Tras tener un altercado, de olvidarse el bolso con todo dentro (llaves, tarjetas…), decidimos que hiciera clases para repasar la memoria. Después, iba con una chica que sólo apuntaba sus síntomas y yo me preocupaba porque ella no hacía nada para hacer que mejorara, decía que no tenía solución.

Más adelante, ella iba al centro de la Tercera Edad de les Columbretes a hacer gimnasia y juegos de palabras. Un tiempo después, hasta que se perdió por el centro de la ciudad y, gracias a que ella tenía el teléfono, unos desconocidos la pudieron guiar hasta que llegué corriendo con el coche. Desde ese momento, la empecé a seguir cada vez que iba al centro sin que lo supiera, pues así se sentía autónoma. Actualmente, necesita que la aseen, que la vistan, que la vigilen y, por supuesto, no puede hacer ninguna tarea doméstica.

  • ¿Cuáles son las anécdotas más inusuales que te han sucedido?

A ella no se le puede dar nada de valor. Al principio, iba con algunas joyas por la calle y siempre las perdía. Una vez me encontré unos anillos dentro de un bote de detergente. Lo escondía todo. Con el tiempo, se las hemos tenido que esconder para que no las pierda. Otra situación algo inusual es que cuando se quiere ir a su casa, empieza a golpear la puerta de la calle y me despierta de la siesta. Este verano, mis nietos han tenido que poner un cojín cada vez que iba a golpear para que ella se cansara de golpear.

  • ¿Qué cambios han sido los que más has notado en la rutina diaria?

Antes de esta enfermedad, teníamos un bar. En él mi mujer estaba en la cocina con su cuñada y yo estaba en la barra con mi cuñado. Hace unos siete años empecé a aprender a cocinar y hará unos dos años a planchar. Porque a mí nunca me enseñaron. Además, en el confinamiento, como nosotros solíamos salir a pasear para tranquilizarla, caminábamos 8 kilómetros cada día solo por el pasillo, ya que no se podía salir.

  • ¿Cómo gestionas esta situación?

A mí me han estado ayudando mis nietos y mis hijos durante todo el verano y, cuando acabó el verano, contratamos una chica para que la entretenga y se encargue de ella para que yo pueda descansar, pues mis nietos tienen que ir a la escuela. También mis hijos se turnan todas las semanas para ayudarme con lo que necesite.

  • ¿Qué herramientas tecnológicas utilizas?

Utilizo la tablet para ponerle música relajante para que se duerma y pueda hacer la siesta, porque si no está muy nerviosa, dice que se quiere ir a su casa cuando ya estamos en ella y no me deja dormir.

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