MARIA LUISA MANZANO PONCE EN UNA FOTO DE SU JUVENTUD

Mª Luisa Manzano: «De pequeña pensaba que Franco era la mejor persona del mundo»

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Hoy entrevistaremos a Maria Luisa Manzano Ponce, abuela del redactor Miguel Mollà Porcar, «una chica del cable» y superviviente de una posguerra muy dura y represiva.

Miguel Mollà Porcar és redactor de la revista Penyagolosa Report.

  • ¿Cómo fue tu infancia?

Muy bonita, no teníamos juguetes, no teníamos nada, porque entonces no había dinero. Jugábamos con la tierra y nos reíamos mucho por todo. Yo creo que ahora la gente aún teniendo todo lo que tiene no son tan felices como lo éramos nosotros.

  • ¿Por Navidad te regalaban algo?

Sí, siempre lo mismo: dos cuentecillos de calleja y una muñeca, que todos los años me la acaban quitando. La tenía el Día de Reyes y al día siguiente, pero luego me la escondían para el año que viene. Así todos los años tenía una muñeca.

  • ¿Se pasaba hambre durante la posguerra?

Si, teníamos hambre, nos comíamos todo, aunque mi madre, que era muy vividora, consiguió dos cartillas de racionamiento. Así conseguimos comer más. Las patatas las compraban de estraperlo y se vendían más baratas.

DE LA ÉPOCA SIEMPRE TIENE ESTA ANÉCDOTA:

UN DÍA, UN SEÑOR LE DIJO A MI MADRE:

– SEÑORA ÁNGELES, ¿CÓMO ES QUE TUS HIJOS ESTÁN TAN GORDITOS?

Y ELLA DIJO, PARA QUE NO LA PILLARA POR LO DE LAS DOS CARTILLAS:

– PORQUE SE COMEN HASTA LA TIERRA.

  • ¿Cómo era el colegio y el instituto en aquella época?

Fui al Colegio de la Ronda Magdalena y cada mañana cantábamos el “cara al Sol”. Algunos profesores pegaban a algún alumno por comportamiento, pero a mi no me hicieron nada. De instituto fui al Ribalta y, como no me gustaba, cuando podía me escapaba y me iba por ahí…. Claro que en aquella época no había internet y los padres no se enteraban de nada.

  • ¿De qué trabajaste?

Trabajé de telefonista en el Casino Antiguo de Castellón. Me presenté a un examen y, o tuve suerte o me lo sabía muy bien, porque quedé la primera y así fue cómo entré. Cuando alguien quería llamar a otra persona nos llamaba y nosotras les poníamos en contacto mediante unos cables y palancas. No era gran cosa pero estaba bien. Más tarde también estuve trabajando en el Hospital General de Castellón como limpiadora.

  • ¿Por qué dejaste el trabajo de telefonista?

Me dijeron que si me casaba tenía que dejar el trabajo. Además todos los sábados y domingos trabajaba, solo podía descansar un día a la semana y claro yo también quería irme por ahí… Así que me dejé el trabajo, más contenta que nada.

  • ¿Qué te gustaba hacer de joven ?

No tuve tiempo para hacer muchas cosas, porque me casé muy joven y a los diez meses ya tuve a mi primera hija, y luego ya fueron llegando todos, en total cinco. En el verano íbamos una vez al Bar el Perrico, en el Grao de Castellón, allí comíamos caracoles. Como se suele decir, «Una vez al año, no hace daño».

  • ¿De pequeña sabías que vivías en una dictadura?

No, de pequeña tenía muy conocido que Franco era la mejor persona del mundo y que en todos los países todos eran malos. Hasta que se murió, que lloré y todo porque me dio pena, pero entonces me enteré de lo sinvergüenza que había sido y los crímenes que había cometido. Mis padres se callaban todo lo que sabían sobre la dictadura porque igual podían ir a la cárcel si nosotros, sus hijos, nos íbamos de la boca.

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