Rosaura Serra Escorihuela pasó parte de su infancia en París.
Rosaura Serra Escorihuela pasó parte de su infancia en París.

Rosaura Serra Escorihuela: «Actualmente hay poco sosiego, escaso tiempo para pensar y hasta poco tiempo para aburrirse»

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Hoy entrevistamos a Rosaura Serra Escorihuela, una mujer que cuando era muy pequeña tuvo que marchar a Francia y aprender un idioma desconocido para ella.

Entrevista realizada por Héctor Santos y Vlad Pecheanu, redactores de la revista Penyagolosa Report (Castellón).

  • ¿Dónde y cuándo naciste?

Nací en Almazora (Castellón), en 1941. Era la mayor de cuatro hermanos; tres chicas y un chico.

  • Dado que, por tanto, perteneces a la generación de la posguerra civil española, ¿qué podrías contarnos de lo que recuerdas de tu infancia durante los años 40 y 50?

Mi infancia fue la habitual de los niños de posguerra. Jugábamos mucho en la calle, al corro, a la comba, con las canicas y a contarnos cuentos. Por la tarde-noche, sentados en la puerta de casa escuchábamos a los mayores contarnos historias.

  • ¿Cómo recuerdas a tu padre y a tu madre?¿Qué tipo de familia erais los Serra-Escorihuela?

Mis padres se casaron mayores para lo que era habitual en la época. Roberto, mi padre, era el juez de Paz. Había viajado mucho (Francia, Martinica, Brasil…); también había sido profesor de sordomudos. Era un hombre inteligente, comprensivo, tolerante y conciliador; resolvía amistosamente muchos conflictos legales y familiares, al aplicar el sentido común y su amplia cultura y siempre aconsejaba lo mejor a aquellos que iban a contarle sus problemas. Además, junto con algunos socios, era copropietario de varias fincas rústicas y tenían negocios relacionados con el comercio y exportación de la naranja.

Mi madre, de la que heredé el nombre de Rosaura, tenía espíritu de mujer moderna. En un tiempo en que, oficialmente, se decía que la profesión de las mujeres era sus labores, ella también fue profesora de piano -cuando era soltera- y colaboraba muy intensamente en los trabajos y negocios de la familia. Recuerdo a ambos como muy cariñosos, muy valientes y poco tradicionales.

  • ¿Es verdad que tu madre fue la primera mujer conductora en Almazora?

Sí, es cierto. Mi padre no conducía y mi madre aprendió siendo bastante mayor. Era insólito que las mujeres de la época condujesen un vehículo y mucho más extraño que lo hiciera una señora mayor; pero ella consideró que era la manera de no tener que depender de terceros o de los sobrinos adultos, ya que nosotros éramos pequeños. Diariamente llevaba a mi padre a ver los huertos.

COCHE DE LA MADRE DE ROSAURA (CITROËN 2CV AZAM 6).
  • Sabemos que pasaste parte de la adolescencia en París. ¿Con cuántos años te fuiste a Francia?

Mi padre me llevó a París, en 1948. Yo tenía 7 años. Allí, viví en casa de una tía, hermana de mi padre. En París estudié primaria y al cabo de tres años ingresé en el Instituto (Lycée Lamartine); ese mismo año, antes de comenzar el bachillerato, mi padre vino a buscarme para pasar las vacaciones en Almazora. Es decir, habían pasado más de tres años sin venir a España.

ROSAURA EN EL LYCEÉ LAMARTINE.
  • Entonces, ¿Cuánto tiempo viviste en Francia?

En total estuve casi 11 años lejos de mi madre y mis hermanos, salvo contadas escapadas vacacionales.

  • ¿Cómo te adaptaste al país?

Antes nos adaptamos fácilmente; eso no quiere decir que no tuviera morriña y pequeñas añoranzas. Pero recuerdo aquellos años con cariño. Era consciente de que tenía unas vivencias que mis amiguitas de Almazora no tenían. En París, por ejemplo, podía ir al cine sin tener la preocupación de saber la calificación moral de la película o leer El conde de Montecristo, pongo por caso, sin pensar en que me podían excomulgar.

  • ¿Te fue fácil adaptarte a la lengua?

En la casa de París hablábamos valenciano. Cuando fui al colegio, los primeros días no entendía nada. Poco a poco, sin darme cuenta, aprendí como una más. El francés ha sido la lengua en la que aprendí historia, lengua, matemáticas… Ha sido mi lengua de cultura dominante durante muchos años.

  • ¿Qué diferencias encontraste entre la España de aquel tiempo y la Francia en la que viviste?

Muchísimas diferencias, en aquellos tiempos. En Almazora pesaba demasiado la Iglesia, el qué dirán, el rol que tenían que jugar las chicas y todos los tópicos imaginables.

  • A tu regreso a España, ¿por qué decidiste estudiar y qué fue lo que elegiste estudiar?

Mis padres me habían inculcado la conveniencia de tener una carrera para desempeñar un trabajo y poder ser independiente. Me incliné por estudiar lo que entonces era Filosofía y Letras.

  • ¿Dónde estudiaste?

En la Universidad de Valencia (UV), en la antigua Facultad de la calle Las Barcas.

  • Cuando acabaste los estudios, ¿a qué te dedicaste?

Empecé a dar clase en la Petite Ecole Française de Valencia. Posteriormente hice oposiciones para profesora de instituto. Estuve en Valencia (I.B. Benlliure), en institutos de Cheste, Liria, Onteniente y, de nuevo en Valencia, en el I.B. El Clot. También di clase –como profesora contratada– en la Universitat Jaume I de Castellón.

  • Aunque estudiaste Filosofía y Letras te dedicaste a la enseñanza de la lengua francesa… ¿Te consideras filóloga o cómo te definirías?

No me definiría como filóloga, pero ciertamente la Filología ha tenido siempre gran importancia en lo que han sido mis estudios reglados y mi interés para seguir mi formación.

  • Por lo que nos has contado, ¿te consideras una mujer feminista o avanzada a su tiempo?

Las etiquetas pierden sentido con el paso del tiempo. Ahora casi todas las mujeres se dicen feministas, incluso las que yo consideraría retrógradas. 

Ser avanzada a tu tiempo, seas hombre o mujer, no es más que ser reflexivo, tener espíritu crítico y no conformarse con las corrientes de pensamiento impuestos por los medios de comunicación o de las corrientes sociales dominantes.

  • ¿Qué aspectos consideras que diferencian la sociedad actual, comparada con la de tu juventud?

Actualmente no hay, aparentemente, represión religiosa o familiar; pero hay poco sosiego, escaso tiempo para pensar y ––si me apuras–– hasta poco tiempo para aburrirse.

  • Para acabar, ¿tienes hobbies? ¿A qué dedicas tu tiempo de jubilada? ¿Cómo es actualmente tu vida?

Dedico mi tiempo a leer, ver películas, a reuniones familiares con mis cuatro nietos y mi marido o encuentros con los amigos…Y a contemplar el mar.

ROSAURA SERRA ESCORIHUELA (JUBILADA).

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