Redacción del Penyagolosa Report al inicio del curso escolar

Ana Llusá: «La educación es un pilar fundamental de nuestra sociedad, junto con la sanidad, y lo estamos dejando caer»

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Hoy vamos a entrevistar a Ana Llusá, profesora de física y química y de cultura científica en el centro IES Penyagolosa de Castellón, que nos explicará el día a día de ser una de nuestras profesoras

Entrevista elaborada por Celia y Susana, redactoras de la revista Penyagolosa Report.

El año pasado, Ana participó con sus alumnos en un proyecto llamado RED Report, a partir del cual, los alumnos pudieron navegar más allá de las páginas habituales de internet y ampliar sus conocimientos acerca de lo que pasaba a su alrededor o sobre la vida en sí misma. Además, tenían que redactar, informarse y hablar con gente especializada en diferentes ámbitos, siendo una forma de aprender más entretenida y que iba más allá de la enseñanza tradicional.

Este proyecto ofrecía una beca a nivel nacional y sus alumnos, junto con ella, fueron los ganadores de esta beca que ha hecho que durante este curso nuevos chavales puedan cursar y realizar los proyectos que este programa conlleva. 

Hablaremos con Ana sobre cómo ha influido la covid-19 para ella en el ámbito escolar, ya que hay muchas cosas que han cambiado en gran medida.

  • ¿Has trabajado en algún ámbito diferente a la enseñanza? En caso afirmativo, ¿cuál te ha gustado más?

Trabajé en un laboratorio químico, en Panreac, en Barcelona, durante unos meses. Pero tenía muy claro que quería ser profesora, así que cuando me prorrogaron el contrato, renuncié a él y me puse a estudiar las oposiciones. Además, estuve trabajando en una tienda de telefonía móvil durante tres años, mientras estudiaba esas oposiciones. Me encanta viajar y quería seguir haciéndolo sin tener que pedir dinero a mis padres. Como anécdota, también fui un año a vendimiar. Me habían robado la cámara de fotos y quería poder comprarme una nueva por mí misma. Respecto a qué trabajo me gusta más, la enseñanza, sin duda. Es muy satisfactorio ver cómo van evolucionando tus alumnos, en parte, gracias al granito de arena que tú pones. 

  • ¿Qué fue lo que te hizo decantarse hacia la rama de ciencias? ¿Lo tenías claro desde pequeña?

Se me daban muy bien las ciencias desde pequeña. Me encantan las matemáticas, la física y la química, así que sí, lo tenía claro desde que era muy joven. Además, también tenía claro que quería ser profesora de ciencias. Las asignaturas dependen mucho del profesor que te enseñe y quería poder hacer que la pasión que siento yo por ellas, la pudieran sentir muchos más jóvenes.

Enseñar no es solo dar a conocer lo que pone en el currículo de la asignatura. Es hacer entender esos conocimientos, comprenderlos, poder “jugar” con ellos, aplicarlos en cualquier momento y hacer que sean cercanos, no verlos como algo que aparece en los libros, pero que para alguien es incomprensible. Todo empezó cuando yo era una adolescente y mi hermano pequeño, ocho años más pequeño que yo, no lograba entender las matemáticas básicas. Yo no podía entender cómo era incapaz de ello, si para mí era tan sencillo. Entonces empecé a explicárselas yo, con ejemplos de fútbol, que le encantaba, o haciendo “tonterías”, para que le resultara todo mucho más asequible. Conseguí que mi hermano aprobara y eso fue muy gratificante para mí, así que me puse como propósito hacer de ello mi medio de vida, porque sabía que eso me haría feliz. Y así ha sido.

  • ¿Alguien más de tu familia comparte tu misma profesión o similar?

Tengo dos cuñadas que son profesoras de biología y de lengua castellana y literatura. Y mi hermano mediano, aunque es traductor profesional, da clases de inglés en el colegio universitario de mi ciudad natal. 

  • ¿Tienes alguna afición?

Me encanta viajar, aunque desde las últimas navidades que pudimos hacerlo antes de la pandemia, que fui con mi pareja y unas amigas a Tailandia, no he vuelto a viajar por razones obvias. También me encanta leer (en verano devoro los libros, ya que no tengo que madrugar), y me gusta jugar al pádel. Además, me encanta pasar un buen rato con una cervecita, buena compañía y maravillosa conversación. Creo que eso es un gran placer, que a veces no valoramos. 

  • ¿Cómo fue para ti el hecho de ganar una beca de RED Report a nivel nacional ?

Mi compañera Rosa me avisó de que salía esta beca y como habíamos estado los dos meses de confinamiento con este proyecto, desde el departamento de física y química del instituto nos lanzamos de cabeza a intentarlo. Al final, presentamos la memoria y en verano nos avisaron de que habíamos ganado. Creo que les gustó nuestro punto de vista científico del proyecto, y nosotras, orgullosas de lo que habíamos conseguido, aunque sinceramente, no sé si hemos sido conscientes de la importancia que ha tenido ganar esta beca y el gran logro que fue.

  • A causa de ganar esta beca, ¿ha cambiado la sistemática de sus clases?

En la asignatura de física y química, no, la verdad. Pero en la asignatura de cultura científica, cambió completamente. Hemos estado todo el año trabajando con este proyecto, con lo que la dinámica ha sido diferente desde el principio hasta el final. Se dividió la clase en grupos de trabajo de dos personas, se han distribuido tareas a cada grupo, responsabilidades diferentes, etc. No ha sido lo de todos los años, sino que cada uno de ellos ha tenido que ser consciente del plan de trabajo mensual, dividirse y distribuir su tiempo, trabajar en internet, pero para investigar, trabajar en equipo, etc. La dinámica en esta asignatura ha cambiado por completo, pero creo que ha sido más participativa y entretenida, desde mi punto de vista.

Además, la revista la hemos hecho entre todos, han participado alumnos de 4º ESO, de la misma asignatura, publicando cada dos semanas; pero se ha hecho extensible a otros alumnos, de diferentes modalidades, cursos, asignaturas… Tenemos desde publicaciones de matemáticas, hasta poesía, castellano, valenciano, biología, etc. Todos los que han querido participar, han tenido su hueco en este proyecto. 

  • ¿Le gustaron las clases online durante el confinamiento? ¿Cuáles son los pros y los contras que ve en este método de enseñanza?

No, no me gustaron en absoluto. Creo que la figura del profesor es algo más que el controlador de todo. Es un punto de apoyo, la ayuda que necesitan constantemente los alumnos, una mano tendida cuando tienen alguna dificultad o incluso un amigo cuando tienen algún problema. Todo ello desapareció en el confinamiento. Fuimos meros transmisores de conocimiento, que no es poco, pero desapareció la parte humana, que para mí es la más fundamental, así que la experiencia no me gustó nada.

Además, no estábamos preparados para este tipo de enseñanza, así que tuvimos que aprender todos, a marchas forzadas. Trabajábamos, mañana, tarde y noche, y aún hay gente que decía que no hacíamos nada porque no iban los alumnos al instituto. Yo no descansé hasta que llegó mediados de julio, ni siquiera los fines de semana. Y luego llegan desde arriba y te dicen lo que tienes que hacer con tus alumnos, cómo has de evaluarles, como si no supiéramos hacer nuestro trabajo. Creo que en este país se devalúa sobremanera la figura del profesor y se piensa que solo estamos aquí por las vacaciones y el sueldo. Es un trabajo muy duro, que solo gustándote mucho, es gratificante. Pero volviendo a la pregunta, no, no me gustó la experiencia. Creo que sin parte humana, todo pierde parte de su valor. La enseñanza que deja huella, no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón. 

  • A la hora de tener que volver a las clases presenciales, ¿tenías algún tipo de miedo?

No, miedo no. Tenía ganas de ver a mis alumnos, a mis compañeros y de volver a sentir las sensaciones dentro de una clase. Fue una sensación de nervios, como si fuera mi primera vez de nuevo, ¡¡y eso que ya llevo 14 años dando clase!!

  • ¿Cuál es el mayor cambio que has notado en las clases de antes de la covid-19 a las actuales?

El mayor cambio ha sido dar clases con mascarilla, es horrible. Mi garganta acaba todos los días fatal, me cuesta bastante respirar e incluso tengo que hablar más alto para que mis alumnos me oigan. Además, no me gusta nada el no ver la cara de los chavales dentro de una clase. No ves su expresión, te falta humanidad en esas clases. Y cuando hablan, en ocasiones no sabes ni quién lo hace, con lo que se ha perdido un poco la comunicación entre profesor y alumno. 

Pero doy gracias por haber podido tener la clase presencial al 100%. En este instituto, el equipo directivo trabajó muy duro para que así pudiera ser, y desde luego, lo consiguieron. No saben los alumnos la suerte que tienen de tener una dirección que se implique tanto por y para ellos. Pese a las mascarillas, falta de comunicación, ventanas abiertas en invierno, etc., ha sido un año en el que hemos aprendido muchas cosas, de física y química y humanas. Ha merecido la pena. 

  • Ahora que ya estamos a final de curso, ¿cómo crees que ha evolucionado el curso a nivel general refiriéndonos a la diferencia con otros años?

Desgraciadamente, creo que hay una laguna en los conocimientos que impartimos en la 3ª evaluación del curso pasado. No es lo mismo darlos en clase que impartirlos como se hizo en el confinamiento. Y no por falta de interés, que os aseguro que pusimos el 200%, sino porque en muchos casos, los alumnos no hacían ni los deberes, no preguntaban dudas; se habían enterado de que si la 2ª evaluación la tenían aprobada, la 3ª se le aprobaría también, sin hacer absolutamente nada. Eso hizo que los profesores tuviéramos las manos atadas desde el principio y los alumnos tuvieran pocas ganas de implicarse.

Cuando tienes 15 años y te regalan un aprobado en física y química, normalmente no preguntas, no te quejas; todo lo contrario, aceptas con una sonrisa de oreja a oreja y no piensas en que al año que viene esos conocimientos que has perdido no los tendrás. Pero no es culpa suya, todos hubiéramos hecho lo mismo. Pero al igual que a un médico no puedes indicarle cuándo dar el alta a un paciente sin saber su caso o cómo operarle sin entender de medicina, considero que a un profesor no deberían decirnos cómo aprobar a nuestros alumnos. Los conocemos perfectamente y tenemos la sensibilidad suficiente como para entender las circunstancias del confinamiento y todo lo que ello conlleva. Llevábamos seis meses y medio dándoles clases, más todos los años anteriores, con lo que sabes perfectamente cómo es cada uno de ellos.

No debería haber venido nadie a darnos unas instrucciones generales que nada tienen que ver con el bien del alumno. Y el tiempo nos está dando la razón. Deberíamos valorar más la educación en nuestro país. Es un pilar fundamental de nuestra sociedad, junto con la sanidad, y lo estamos dejando caer. Deberíamos formar futuros ciudadanos que sepan pensar por sí mismos y parece que los gobiernos solo piensan en mejorar una estadística de cara a la galería, que desde luego, es de todo menos real. No olvidemos que el principal objetivo de la educación es criar personas capaces de pensar y hacer cosas nuevas, no solo repetir lo que otras generaciones hicieron. 

Muchas gracias Ana por tu colaboración y decir que estamos de acuerdo contigo respecto al tema de la covid-19 en las aulas. Esperamos que el año que viene ya sea de forma más similar a como estábamos acostumbrados antes de la pandemia.

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