Rosaura Santos, documentalista y filósofa

Rosaura Santos: «Ese sentimiento de duda, esa necesidad de búsqueda de todo y nada, me hizo decidirme por la Filosofía»

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Rosaura Santos Serra, documentalista y filósofa, nos habla de su historia y, entre otras cosas, nos hace una pequeña reflexión de la materia de filosofía que se estudia hoy en día en Bachillerato

Entrevista realizada por Héctor Santos, redactor de la revista Penyagolosa Report.

  • ¿Qué recuerdas con más añoranza de tu niñez?

En realidad muchas cosas pero casi todas relacionadas con los recuerdos familiares: dormir con mi hermano, que mi padre me contaba cuentos antes de dormir, las Navidades con toda mi familia en Salamanca, los veranos en Almassora en casa de mi abuela, las mañanas de los sábados desayunando croissants mientras leía algún nuevo cómic de Axterix y Obelix, Tintín, Luky Luke …

  • ¿Te consideras coetánea del movimiento de la Movida? ¿Qué recuerdas de esa época entre los años 80 y principios de los 90?

Sí, me siento coetánea de la Movida aunque en realidad en 1980 yo tenía 10 años y era aún un poco pequeña. Pero en esa época empecé a escuchar música en la radio: Los 40 Principales, así que me crecí musicalmente en esa época, por lo que parte de mí, de mis primeros recuerdos, en el inicio del camino hacia mi etapa adulta, están ligados a esa música y época. 

Recuerdo que a mediados de los 80 se pusieron de moda los videos musicales y yo tenía un video VHS donde grababa de la TV mis videos musicales favoritos.  El grupo de amigas del instituto comenzamos a ir a conciertos y siempre escuchábamos música en nuestros walkman (cosas del pasado).

Fue una época de mucha música y muchas experiencias nuevas, especiales. La juventud es una etapa que siempre se añora; seguramente es el momento de la vida en que más libre se es, la pena es que cuando vives tu juventud no sabes el momento tan especial que está viviendo. Supongo que por eso quedan luego esos recuerdos tan intensos.

ROSAURA SANTOS SERRA, EN LOS AÑOS 90.
  • ¿Por qué decidiste estudiar Filosofía? ¿Qué fue lo que te gustaba para querer estudiarlo?

Estudié Filosofía porque a los 18 años no sabía qué quería hacer en la vida. Pensé en estudiar Historia, pero nuca recordaba las fechas de los acontecimientos históricos. Pensé en estudiar Derecho, pero lo veía muy rígido, y en ser maestra, pero me daban miedo los niños.

En ese momento solo dudaba y me di cuenta que de lo que más había disfrutado en el último curso del instituto fue de la asignatura de Filosofía. Me gustaba leer textos filosóficos e intentar comprender, desgranar su significado. Pensar, buscar la razón de las cosas, el sentido de lo me que rodeaba o el comportamiento de la gente en determinadas situaciones, siempre me habían hecho pensar. Así que ese sentimiento de duda, esa necesidad de búsqueda de todo y nada, me hizo decidirme por la Filosofía. Y fue una experiencia mejor de lo que imaginé porque tuve una profesora muy especial, Adela Cortina, que me enseñó a pensar como un filósofo de verdad, ya que para ella, en los exámenes, nunca había una respuesta correcta, había repuestas bien razonas y estructuradas.

Adela durante sus clase nos exponía una a una las teorías de los diversos filósofos del programa académico, relacionándolos con otros filósofos de otras épocas y otros movimientos. Después cuando estudiábamos para los exámenes no memorizábamos únicamente los contenidos, sino que buscábamos nuestras propias relaciones entre los filósofos, para poder exponer nuestro criterio en el examen, nuestro proceso reflexivo, nuestras conclusiones. Eran exámenes muy emocionantes.

  • ¿Qué piensas de que la Filosofía haya perdido peso específico en la formación secundaria?

 Considero que es un error administrativo del sistema educativo.

La Filosofía, en la antigüedad, fue la que dio lugar a otras materias como las matemáticas, la física, el derecho, etc. En un principio nada estaba hecho, todo había que inventarlo o crearlo; y fue la Filosofía, con su preguntar sobre todo y sobre todos, la que dio paso a las otras materias más específicas, más científicas. Pero si lo piensas, actualmente en todos los campos del conocimiento hay un apartado teórico o de investigación que, en último término, es un buscar y preguntar por las razones de un hecho o supuesto no demostrado, así que es una reflexión filosófica. Un ejemplo claro, es la Física Teórica.

Por este motivo, porque la Filosofía no puede morir, ya que es intrínseca al ser humano, a su necesidad de saber, comprender, organizar, etc., considero que la filosofía sigue siendo muy necesaria en la educación y, sobre todo, en la de la gente joven. Los jóvenes son los que más preguntas se hacen, ya que están comenzando a iniciar su camino como seres independientes, responsables, con derecho y obligaciones, y todas esas preguntas las puede responder la filosofía. Todos buscamos ese: ¿de dónde venimos y a dónde vamos? Y nos puede ayudar mucho leer y comprender lo que otros filósofos concluyeron en su época o que los filósofos actuales nos ayuden a entender todos los fenómenos que nos rodean en nuestro devenir por el mundo: inmigración, xenofobia, feminismo, etc.

A mi modo de entender un ser humano no puede ser verdaderamente libre si no filosofa; debe pensar, preguntarse por lo que hace, por qué lo hace y si tiene sentido hacerlo. Las personas deben dudar y plantearse las cosas desde distintos puntos de vista, cuestionar lo que aparentemente es normal, buscar su sentido a todo ello en los aspectos sociales, políticos, económicos, de derechos humanos, etc. Pero para saber pensar te tienen que enseñar: como a sumar o a dibujar. Así que si a los jóvenes de hoy en día no os enseñan a pensar os están quitando un poco libertad y no creo que eso sea bueno.

  • ¿Por qué estudiaste también Biblioteconomía? Y por cierto, ¿qué es eso de la Biblioteconomía?

Estudié Biblioteconomía porque cuando acabé la carrera de Filosofía hacía más de una década que no se convocaban oposiciones de Filosofía para Secundaria. Además, no tenía nada claro que quisiera ser profesora. Así que me apunté a otra carrera, esta más corta, solo tres años. En parte creo que la hice porque me fui a estudiar a Salamanca y eso me hacía mucha ilusión. Fueron tres años muy especiales.

La Biblioteconomía es la disciplina que se ocupa de la descripción, clasificación y organización de todo tipo de documentos (libros, fotos, películas, revistas, etc.) en cualquier tipo de soporte (papel, DVD, página web, etc) para garantizar una localización y acceso a los mismos a cualquier potencial usuario del centro de documentación o de la biblioteca. En Biblioteconomía se estudia todo lo relacionado con bibliotecas, centro de documentación y archivos.

  • Entonces, ¿qué es una documentalista?

Un documentalista es un gestor de la información. Son los profesionales que describen, clasifican y organizan todo tipo de documentos. Y con ese proceso de descripción, clasificación y organización, elabora un catálogo que permite saber de qué información se dispone y cómo acceder a ella. Además elaboran bibliografías de todo tipo, realizan búsquedas bibliográficas por petición de los usuarios de la biblioteca o centro de documentación, etc.  

  • Cuándo piensas en ti y en tu formación, ¿te consideras filósofa o documentalista?

Me considero profesionalmente una documentalista porque he trabajado como bibliotecaria más de 20 años. Pero como persona me siento un ser filosófico.

  • ¿Cuál de las actividades/trabajos que has desempeñado te ha gustado más?

Principalmente he trabajado como bibliotecaria y de los diversos sitios en los que he trabajado, en el que más he disfrutado, fue en la biblioteca del Hospital General de Valencia. Era una biblioteca muy activa, dedicada a la investigación en medicina y enfermería. Era muy interesante colaborar con estos profesionales en la búsqueda de material para sus estudios e investigaciones.

  • ¿Piensas que el sistema bibliotecario no funciona como debería? ¿Cómo deberían mejorar las instituciones públicas y entidades como los hospitales en lo que se refiere a sus sistemas de documentación?

El sistema bibliotecario de determinadas instituciones funciona en la actualidad bastante bien. Por ejemplo, en las universidades o las bibliotecas públicas. Esto es así porque estas bibliotecas no trabajan a nivel individual sino que colaboran con otras bibliotecas, lo que permite el acceso a más información sin que cueste más dinero.

Pero hay organismos que sencillamente no tienen bibliotecas y es algo un poco grave. Por ejemplo, los colegios o institutos. ¿Por qué es grave? Porque la enseñanza además de ofrecernos contenidos elaborados que debemos comprender y aprender, debe enseñarnos a encontrar la información por nosotros mismos, a saber seleccionarla y utilizarla para aprender más sobre algo que nos interesa o para conocer algo de lo que no sabíamos nada. Y eso no es trabajo solo del profesorado, se necesita una biblioteca con recursos y bibliotecarios. Una biblioteca no es un montón de libros en estanterías, una biblioteca es un centro de información que gracias a su gestión documental permite el acceso, con criterio, a la información de interés. Y para que la gestión documental de una biblioteca esté bien hecha, se necesita un bibliotecario. Además, se debería crear en los colegios e institutos una red de bibliotecas y de documentación, dando acceso a más alumnos/as, igual que sucede en las Universidades.

Igual que en los colegios pasa en los hospitales, y también es grave. La mayoría de ellos no tienen bibliotecas ni una buena red documental que las supla y, teniendo en cuenta que los hospitales son también centros de investigación, es un absoluto despropósito si se quiere contar con un buen desarrollo científico-médico.

  • Estudiaste una carrera en Valencia y luego otra en Salamanca. ¿Podrías comentarnos las diferencias cotidianas y, sobre todo, los diferentes ambientes estudiantiles entre esos dos lugares? 

Bueno, fueron situaciones muy distintas. En Valencia era más joven y vivía en casa de mis padres. En Salamanca era más mayor y vivía sola en un piso cerca de la Plaza Mayor. Salamanca fue una época de libertad, pero el ser más mayor me ayudaba a concentrarme en mis estudios. También era una carrera un poco más fácil y yo ya había estado en la universidad, así que sabía a qué me enfrentaba.

En Valencia no había un ambiente estudiantil especialmente característico pero Salamanca es una ciudad de estudiantes y casi todo está dirigido a ellos, donde las calles siempre están llenas de gente y donde siempre hay algo nuevo que hacer.

  • ¿Si quisieras dar consejo a alguien sobre la importancia de la filosofía en la vida de las personas, que libro/película le recomendarías?

Pues no sabría decirte en concreto ningún libro o película. En realidad casi cualquiera porque siempre abordan cuestiones éticas, culturales, históricas… Y si se observan bien nos llevan a una reflexión filosófica.

  • ¿Qué le dirías a los jóvenes de bachillerato en base a tus experiencias vitales? ¿Alguna reflexión que te gustaría que nos quedara?

La etapa de la juventud es una de las más emocionantes y con más cambios significativos de la vida. Pero también es uno de los momentos más desconcertantes de la vida: hasta entonces nos protegían los padres y a partir de ahora debemos ser nosotros mismos, independientes. Ese cambio genera una gran incertidumbre y desconcierto, que a veces los jóvenes viven con mucha ansiedad. Pero hay que pensar que esa etapa de juventud, con sus inquietudes, siempre a existido a lo largo de la historia, ya que es el proceso de encontrarse a uno mismo como ser humano, desligando de la protección familiar.

Pensad que la juventud es como una montaña rusa de emociones y cambios, en la que muchas veces nos sentimos solos o incapaces de comunicar lo que nos pasa porque pensamos que solo nos pasa a nosotros. Pues no, nos pasa a todos porque todos nos preguntamos por la muerte, por el sentido de la vida, por nuestra relación con el mundo y por nuestro lugar en él. Así que paciencia en esta etapa, confiad en que las cosas malas pasan y que de ellas se aprende mucho. Reflexionad sobre lo que sentís y compartirlo con algún adulto de confianza y siempre seguid adelante. La vida es emocionante porque nunca sabes que va a pasar a continuación. Quereros mucho a vosotros mismos, porque todos sois especiales e importantes. Creced con inteligencia porque en unos años el mundo será vuestro.

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