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Balas injustificables

La “caza deportiva”, una práctica deplorable

Por: Yorgelis Paz

Se denomina caza a la actividad o la acción de capturar, generalmente, una especie animal con fines recreativos o de alimentación. La caza es una actividad que los seres humanos han llevado a cabo desde tiempos remotos, usualmente con el objetivo de alimentarse para sobrevivir en un medio que a veces presenta circunstancias hostiles. Sin embargo, aunque no es tan antigua como la cacería para conseguir alimentos, se ha desarrollado, hace un tiempo, la nefasta actividad cinegética con finalidad recreativa o “deportiva”, basándose en principios retrógrados como que la caza es beneficiosa para la economía y el ecosistema.

Esta “afición deportiva” es innegablemente un acto que arrebata la vida de miles de animales. Para aquellos que logran ver más allá de la ambición, es claramente un hecho deplorable que, a diferencia de lo que los cazadores piensan, no puede y no debería ser considerado un “deporte”. Los opositores argumentan que el asesinato, en busca de trofeos, está matando a las especies más fuertes y no a los débiles y hambrientos que los cazadores declaran “están sacando de su miseria”, ocasionando en consecuencia un daño permanente para la especie en conjunto. Asimismo, defienden el hecho de que es una actividad desfavorecedora para la economía, puesto que las tierras administradas para la caza a veces se compran y mantienen con impuestos, aunque el 95% de la población no caza.

Por otra parte, para algunos, la suspensión de la caza es “un desastre a nivel ecológico y económico” según Ángel López, presidente de la Federación Española de Caza. Los hostigadores sostienen que la caza es económica para los contribuyentes porque se mata a los ciervos sin costo alguno y además, añaden que ayudan al ecosistema porque evitan la sobrepoblación de especies. En cambio, olvidan que la auténtica conservación debe tender a conservar todas las especies propias de cada ecosistema y no solo las que tengan interés económico para unos pocos.

Las dos partes continuarán debatiendo la seguridad, la eficacia y el costo de la caza y es posible que este debate nunca se resuelva. Sin embargo, desde mi punto de vista, alegar que existe justificación alguna para la caza “deportiva” es simplemente una demostración egoísta del interés y ambición de algunas personas. De la misma manera, considero que la caza no es más que otra acción humana que demuestra una vez más que la bestialidad pertenece a las personas.

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