La eutanasia siempre ha sido un tema de debate interesante ya que abarca la moralidad de uno según su perspectiva sobre lo que es la vida o la muerte.
//

¿Es ético quitar la vida de una persona incluso cuando ésta lo pida?

La eutanasia siempre ha sido un tema de debate interesante ya que abarca la moralidad de uno según su perspectiva sobre lo que es la vida o la muerte. Pero podemos llegar a pensar que la eutanasia puede llegar a ser conflictiva si queremos librarnos del compromiso de cuidar a un paciente y lo mejor que puedes hacer en este caso es pensar en la vida del paciente y lo mucho que le alegraría saber que hay alguien al que le importa su existir.

Artículo elaborado por Héctor Santos y Vlad Pecheanu , redactor de la revista Penyagolosa Report.

La eutanasia es la acción por la que un profesional sanitario pone fin a la vida de un paciente de manera deliberada y a petición de este, cuando se produce dentro de un contexto eutanásico por causa de padecimiento grave, crónico e imposibilitante o enfermedad grave e incurable.

En la actualidad, la Asociación Médica Mundial (AMM), en su Declaración sobre la eutanasia, considera a esta contraria a la ética y los que defienden la despenalización de la eutanasia se basan en que esta no es sino una extensión del derecho a la vida y que nadie puede decidir por otro cómo y cuándo quiere morir.

España se acerca cada vez más a la eutanasia regulada. El tema ha sido debatido antes en el Congreso nacional, pero la ventana de oportunidad que abre esta legislatura podría ser la de despenalizar finalmente y desarrollar una ley con los escenarios en los que se podría permitir tal práctica.

¿Pero de verdad es “ético” el uso de la eutanasia en las situaciones en las que un paciente en una situación grave la pida? Nuestra opinión al principio fue que sí, ya que el paciente tiene derecho de decidir por sí mismo si sufrir o dejar de sufrir. Pero hemos recapitulado, al escuchar una experiencia de una estudiante de 2º de enfermería, que estudia en la Universidad de Córdoba, que tuvo una abuela que ya no tenía la edad para vivir sola y tuvieron que cuidarla y mudarse con ella. Como era de esperar,  al  sacarla de su entorno habitual,  su cabeza fue empeorando a mayor velocidad que cuando vivía en su casa y de pronto llegó un día en el cual ya no se acordaba del nombre de ningún familiar suyo. De repente, otro día, tras una semana en el hospital por insuficiencia respiratoria, tuvieron que atarla en una cama o un sillón porque a su edad si caminaba más y se fracturara otra vez la cadera en su estado, podría ser extremadamente grave. 

En pocos meses ya estaba encamada, le empezaron a salir escaras por todas partes a pesar de los cambios  posturales, de las constantes curas, de los masajes para activar la circulación; sus ratos de lucidez se distanciaba  cada vez más,  había que darle de comer, lavarla, cambiarle los pañales, etc. Se convirtió en una persona total y absolutamente dependiente de su nieta.

A  veces,  aunque  pocas,  parecía  darse cuenta de su situación y le pedía a  Dios  que se la llevara ya porque ella ya había hecho todo lo que tenía que  hacer y sólo la estaba estorbando. Parecía claro que ella no quería vivir más y que, además, para su nieta era una carga absurda puesto que su estado  era irreversible y todos sabían que nunca podría mejorar sino todo lo contrario.

LA VIDA DE UNA PERSONA, LA CUAL SUFRE EN SILENCIO, TUMBADA EN LA CAMILLA DE LA HABITACIÓN DEL HOSPITAL .

Por  supuesto que la  situación era estresante para todos, que eran  incontables las veces que tenían que renunciar a sus planes para que ella  no estuviese  sola,  que eran muchísimas las horas del día empleadas en  cuidarla,  que a veces era frustrante y,  por supuesto también,  que en  ocasiones ella sufría por ello pero, por otro lado, después de un tiempo de su muerte, todos  vemos  que,  a  pesar  de  su malestar  por  estar  enferma, su abuela  supo  de  verdad  todo  lo  que  la  querían, y  que  de  alguna  forma  se  dio  cuenta  de  que  nunca  iban  a abandonarla, de que iba a estar acompañada hasta el final y que, por ello, de alguna manera, ella murió feliz por saberlo.

Tras escuchar la triste experiencia de esta estudiante, nos hemos dado cuenta de lo que significa de verdad el compromiso y el hecho de estar presente hasta el final en la vida de una persona con graves problemas de salud y hacerla sentir especial por acompañarla en la peor etapa de la vida de dicha persona. Nuestra  opinión sobre la eutanasia es que se puede evitar cuidando al paciente y hacerle sentir que no está solo y que hay alguien a quién le importa su existencia. Pero, tampoco podemos dejar de pensar en como personas, que por la edad, por una enfermedad, por una accidente, etc; queden inmóviles, sin tener movilidad, solo pudiendo hablarse a si mismo a través de la mente, escuchando a las personas que tengan a su alrededor, sin poder comunicarte con ellos.

Uno de los mayores problemas es cuando en el país al que perteneces, este prohibido el uso de la eutanasia, porque podría llegar a desencadenar el asesinato de la parejas, madre, hijo, tío, etc; para dejarle libre de su sufrimiento, pero con la consecuencia de que el asesino seria penalizado legalmente, seguramente ingresado en la prisión.