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¡Liberad a la libertad!

En España se está produciendo un cierto recorte en la libertad de expresión

Escrito por: J. Agelet

La libertad en todas sus facetas y aquí, concretamente en la de expresión, ha sido un tema muy controvertido estos últimos años, dado que varios personajes públicos como humoristas, cantantes, artistas o tuiteros han sido sometidos a juicio o cuestionados públicamente por sus actividades.

En España, en mi opinión, se está produciendo un cierto recorte en la libertad de expresión. Por supuesto, la libertad en sentido amplio debe tener su único límite en cuanto interfiera o perjudique la libertad de otros. En la libertad de expresión es cuestionable el límite que pueda ser aceptado de manera global por la sociedad. En el artículo veinte de la Constitución se lee: “Se reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”. De este texto se deduce la ausencia de límite o exclusión de temas sobre los que se aplica esta libertad. Igual que la libertad en sentido amplio, la libertad de expresión no puede incitar a la violencia ni al odio ni a la integridad de las personas.

Humor, comicidad, crítica social, ideas religiosas, principio de autoridad, diferencias de todo tipo entre los seres humanos, etc. son conceptos ligados a la misma existencia humana. La contradicción entre lo que afirma el artículo veinte y algunos casos recientes que han llegado a los tribunales está en la aplicación de las leyes por parte de jueces que priorizan determinadas opiniones propias o de determinados sectores sociales por encima de la imparcialidad. Si todos somo iguales, ¿por qué es intocable la figura del rey? Los tribunales europeos están dando lecciones al respecto a los jueces españoles, descartando como punible un “delito de injurias” a la Corona, inexistente según las leyes europeas. Y este es solo un ejemplo.

Vayamos a Europa, la sede de la revista satírica francesa Charlie Hebdo sufrió hace unos años un terrible atentado por parte de islamistas radicales. Doce muertos y varios heridos. Su razón: la publicación de unas caricaturas de Mahoma con posterioridad a unos atentados contra la población francesa, atentados de terroristas islamistas, que causaron terror en Francia y en Europa en general. ¿Hay que callar y no publicar para no ofender a quien no respeta ni la libertad de seguir viviendo? El pueblo francés salió a la calle en una manifestación multitudinaria para defender la libertad de expresión y rechazar cualquier acto que intente limitarla. Recortar, aunque sea poco a poco, la libertad de expresión solo puede conducir a estados dictatoriales (por poner dos ejemplos actuales, el régimen de los talibanes o la falta de transparencia y de oposición política en Rusia).

Desde la literatura griega del s.V a.C. hasta nuestros días, el ser humano se ha valido de la crítica y del humor como mecanismo de autodefensa y superación ante todo aquello que le afecta: las miserias de este mundo, la muerte, las enfermedades y defectos físicos o psíquicos, la relación entre sexos, la riqueza y la pobreza, la estupidez… Necesitamos una válvula de escape para nuestros miedos y nuestras reivindicaciones y sólo la libertad de expresión (temida por los poderes establecidos escasos de cualidades democráticas) es la garantía de un avance, porque nos conecta y nos deja compartir ideas. Participar de estas ideas es el origen del activismo social. Según Amnistía Internacional, la ley del 2015 aprobada por el Congreso para garantizar la seguridad ciudadana (conocida como ¨ley mordaza¨) y la reforma que se realizó del Código Penal no respetan los estándares internacionales y perjudican este activismo social. De hecho, tanto el Consejo de Europa como las Naciones Unidas han pedido a España que revise esta legislación. En junio de este mismo 2021 el pleno del Congreso ha apoyado abrir la reforma del Código Penal para despenalizar algunos supuestos que ahora se consideran delitos.

Los sectores políticos y sociales que defienden la idea de que en España hay plena libertad de expresión están en posiciones y tendencias políticas muy conservadoras e incluso retrógradas. Este hecho nos indica que no es una idea defendida por sectores variados, sino que la están defendiendo aquellos a quienes ya les va bien el status quo presente.

Sin duda no es un tema fácil, pero nos jugamos mucho en cómo evolucionen las cosas. Recortar la libertad de expresión bajo el pretexto de la seguridad nacional o ciudadana es un arma peligrosa. Como dijo la escritora Evelyn Hall: “Detesto lo que piensas, pero defenderé tu derecho a decirlo.”

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