El juego del calamar (Pixabay)
El juego del calamar (Pixabay)
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¿'Squid game' o distopía capitalista?

Maria Eduarda Camargo, Emma Fernández, Claudia Sebeika y Ainhoa Lapera

Aunque 2021 haya sido un año de recuperación después de la pandemia, durante la cual muchos proyectos se tuvieron que detener o cancelar, ahora están volviendo a ponerse en marcha y eso no ha impedido que empresas de entretenimiento y multimedia, como Netflix y el más nuevo Disney+, se vean privadas de crear series y películas exitosas y de gran influencia.

Este es el caso de Squid Game, o, en español, El Juego del Calamar, que se ha convertido en una de las series más vistas actualmente de todo Netflix, con 111 millones de reproducciones.

Squid Game es una serie de televisión de origen coreano, creada por Hwang Dong-hyuk, quien escribió y dirigió los nueve episodios que la conforman.

La serie gira en torno a un concurso en el cual participan 456 jugadores, todos ellos con problemas financieros y grandes deudas. Los participantes arriesgan sus vidas con juegos infantiles, ya que si alguno de ellos gana, es premiado con 45.600 wones; pero si pierden, mueren.

Squid Game es, de principio a fin, una serie que busca resaltar las inequidades entre las clases sociales y, por ende, una crítica al sistema capitalista. Es la extrapolación de una sociedad meritocrática y competitiva, llena de altibajos y sacrificios materiales y morales, a un patio de recreo que sirve como escenario para aquellos más afectados por esta sociedad. Incluso habiendo un gran premio, ningún participante, incluyendo el ganador, “gana” como tal. 

Los actores y actrices interpretan muy bien su papel, además de la perfección del decorado con cada fase del concurso. Aunque la serie sea ficción, los sentimientos que demuestran parecen reales y te dan una sensación de cercanía y de ser tú mismo el que se está jugando la vida para ganar el concurso.

Uno de los episodios más virales de toda la serie es el primero, “Luz roja, luz verde”, pues encontramos imágenes sobre el mismo en todas las redes sociales, y hasta las personas que no han visto la serie saben quién es la famosa muñeca. El episodio empieza narrando la llegada de los jugadores y la sorpresa que se llevan al saber que pueden morir en un juego tan fácil como “luz roja, luz verde”, también conocido en Catalunya por “un, dos, tres, pica pared".

Personalmente, nos ha parecido uno de los episodios más increíbles y bien hechos de toda la serie. El decorado, los planos, los actores y el guión hecho de tal manera que desde el primer momento el espectador o espectadora queda cautivado por la serie y con ganas de más. No nos imaginamos el esfuerzo y tiempo que tuvieron que dedicar tanto los actores y actrices como los productores.

Lo cierto es que El juego del calamar, como serie, tiene la fórmula del éxito: una acción entretenida, personajes interesantes y complejos, algún que otro toque cómico y la capacidad de dejarte al borde del asiento al final de cada capítulo. Además, es emitida por Netflix, empresa líder en su campo. ¿No lo hace esto perpetradora del sistema que intenta criticar? ¿O se aprovecha de él para hacer llegar su mensaje? Es este debate el que tiene enfrentados a espectadores y críticos.

También cabe destacar que grandes marcas y creadores de contenido se han aprovechado de su éxito para crear merchandising o replicarla en beneficio propio, que, de nuevo, la hace caer en la misma hipocresía. Son ejemplos de ello la famosa marca de figuras coleccionables Funko Pop, consumismo en su máxima expresión, y el YouTuber MrBeast, quien ha creado su propia línea de sudaderas sobre la serie y ha gastado un total de 450.000 dólares para llevarla a la vida real.

En conclusión, vivimos en un mundo tan consumista donde hay presente tanta hipocresía que incluso la serie de Squid Game, cuyo objetivo es transmitir el daño que hace el consumismo a la sociedad, no puede hacer frente a este problema. Dejando la moralidad de la serie a parte, hay que recalcar que es una de las series más vistas y que más ha gustado a los espectadores y espectadoras y, a juzgar por su final, podría confirmarse una nueva temporada dentro de poco.

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